“En Europa, la ropa se hace tridimensionalmente para adaptarse al cuerpo humano. Por el contrario, los kimonos japoneses son básicamente planos. Cuando alguien lleva un Kimono, se suscita una forma de interacción entre esa superficie plana y el cuerpo tridimensional. Además, el cuerpo humano es dinámico. Con cada movimiento corporal se reajusta continuamente la interacción entre tejido y cuerpo en formas secuenciales. Los kimonos japoneses no siguen el contorno del cuerpo humano, sino más bien trazan los múltiples movimientos del ser humano. O dicho de otro modo, diseñan el aire alrededor de un cuerpo; diseñan la interacción entre un cuerpo y su kimono(…)”
2.- Casita para un Kolonihaven Enric Miralles y Benedetta Tagliabue De la entrevista del croquis nº 100/101 Apuntes de una conversación informal [con Enric Miralles]:
“Lo primero que pensamos fue en un lugar para recoger el paso del tiempo. Uno de esos anuarios donde los días del año son como una serie de cajones. Son sitios muy ligados al paso personal del tiempo. La primera idea fue esa… Y lo que hicimos fue jugar entre la casa, que es casi un vestido, que permite recoger algunos de los movimientos de una persona mayor y también los de un niño, pero es un sitio donde el padre no podría entrar.” "… La casa se construye en torno a estos movimientos familiares del tiempo que pasa: mobiliario envolvente, movimiento y tiempo"
3.- Un pabellón de te y el tiempo: el libro del te de Kakuzo Okakura 1862 – 1913
“El pabellón de té – en japonés sukiya – no pretende ser otra cosa que un chamizo o habitáculo de agricultor. Una barraca de paja. Sukiya: casa del Vacío, casa de lo Asimétrico, casa de la Fantasía. No es si no una construcción efímera, erigida para servir de asilo a un impulso poético.”
4.- Apuntes
La racionalidad ha hecho que nuestros propios edificios estén prehabitados. El tiempo en ellos viene determinado por su uso y su estudio ergonómico de cada pieza. Una especie de ecuación de solución única. Nuestros espacios ya contienen el tiempo antes de que nosotros lo ocupemos, tan sólo podremos rascar la superficie, marcar las paredes, pues los actos ya están fijados.
Miralles en sus plantas, como un pintor cubista, estudia todos los posibles movimientos o usos, las plantas se deforman a ellos, se retuercen. Los muros recogen los golpes fortuitos de la vida y de algún modo los suspenden en el tiempo. Las casas de Miralles está habitada en todas direcciones, salvajemente….
En las casa japonesas el tiempo tan solo aparece con la persona que lo habita. El japonés clásico vive en el suelo, éste es el mueble de la casa. No hay por tanto movimientos definidos, si no tan sólo un vacío que se llena y se vacía, como una respiración. En este espacio todos los movimientos se superponen, dormir, comer, charlar, un invitado, una nube de acontecimientos habita el espacio y lo deja sin esfuerzo. Un día la casa se caerá. Y construirán otra.
Mi abuelo guardaba muchas cosas en diferentes carpetas, siempre todo en su sitio. Una de mis preferidas era un archivador lleno de chistes. Chistes de algún modo relacionados con la arquitectura.
Fue en el 1840 cuando la compañía de correos que unía Inglaterra con Estados Unidos decidió incorporar pasajeros a su línea transatlántica. Los buques de correos pasaron así a convertirse ,gracias a la clase adinerada de la época, en un negocio floreciente.
Ya en 1923 Le Corbusier, maravillado por estos buques, escribe en “Hacia una arquitectura”:
“Si se olvida por un instante que un paquebote es una herramienta de transporte que se mira con ojos nuevos, uno se sentirá frente a una manifestación importante de temeridad, de disciplina, de armonía, de belleza tranquila, nerviosa y fuerte(…)
La casa de los terráqueos es la expresión de un mundo caduco, de pequeñas dimensiones. El paquebote es la primera etapa en la realización de un mundo organizado de acuerdo con el espíritu nuevo.”
Le Corbusier quedó impresionado por estas enormes naves de 250 metros de eslora y más de 95.000 toneladas de hierro. Gigantescos condensadores de actividad capaces de albergar a más de 3.000 personas en una estructura de sección variable, dónde losgrandes programas(teatro, atrio, comedor, SPA….) se intersectan con el rígido armazón de acero que forman las cubiertas de la nave.
Y sin embargo todas estas proezas técnicas y toneladas de hierro tan sólo sirven para apuntalar algo tan ligero como un hermoso sueño….
Intentaremos desentrañar este sueño con la ayuda del arquitecto y escritor Michael Sorkin y su ensayo “variaciones sobre un parque temático”y con un caso práctico: el crucero italiano “Costa deliziosa” en su viaje por tierras escandinavas.
El Costa Deliziosa propone un recorrido desde Copenhagen hasta la zona de los fiordos noruegos. Estudiando el calendario observaremos que el barco se pasa el 75 % navegando de un lugar al otro y que tan sólo el 25 % del tiempo el barco está en tierra, y de éste porcentaje sólo la mitad será tiempo útil, en total 20horas.
Ante la certeza que en 20h. no hay tiempo de conocer Copenhagen, Oslo, Bergen, Flam, Stavanger… y el resto de “visitas”, los cruceros utilizan un método de compactación del tiempo y simplificación de la realidad.Destilando la realidad del lugar, reduciendo su complejidad mediante“tours” organizados que sintentizan lo que noruega es: vikingos, salmón y Trolls, es decir aquello que encontramos en la tienda de souvenirs cercana al barco.
Veamos unejemplo práctico de compactación temporal y simplificación de la realidad:
El tren turístico en el que viajamos realiza una parada delante de una hermosa cascada. Con su micrófono la guía nos recuerda que tenemos 4 minutos para hacer fotos y volver al tren. Imaginémonos esos 4 minutos junto con otras 200 personas captando la foto de la parte superior y nos daremos cuenta que es imposible ver realmente la cascada. Ante esa certeza los organizadores han organizado un espectáculo musical dónde unas ninfas del bosque surgen de la nada y realizan una coreografía de 3 minutos. La cascada (teórico protagonista ) se ha convertido en un mero decorado…. Un happy meal: no sabemos lo que comemos, pero está bueno y además viene con juguete de colores.
Al final nos damos cuenta que el verdadero destino fijo del viaje es el propio barco (un elemento móvil) mientras que lo que creíamos como un espacio fijo, el paisaje y los fiordos, se convierten en un perfecto fondo en movimiento. Un fondo intercambiable, pues, tras este viaje, el Costa Deliziosa se dirigirá a Dubai y luego: la vuelta al mundo.
Como hemos visto pasaremos el 75% del tiempo en el barco, el auténtico destino del viaje. En total pasaremos unas 120h abordo. Para que esta cantidad de tiempo sea digerible, El crucero propone un horario repleto, una parcelación del tiempo en pequeñas actividades o acontecimientos. A bordo del Costa Deliziosa el tiempo no pasa, se viven experiencias.
9: 00 caminata matutina, 9.30 despertar muscular, 10.45 art Quizz, 11.15 clase de baile, 11.30 el arte de doblar servilletas, 11.45 elección Mr sexy legs, 16.00 Bingo Time, etc….
La vida en el barco pasa a ser una experiencia simplificada e higienizada que sustituye a la vida real. Una simulación, o quizás un sueño.
El trabajo se vuelve espectáculo: los trabajadores “visibles” actúan como actores de reparto, siempre con una sonrisa y con pequeñas actuaciones puntuales. En cada cena los camareros visten de forma diferente, un día con delantal italiano, otro de gala, y a la noche siguiente con motivos tropicales….Cada cena debe ser un acontecimiento único e irrepetible.
Los espacios son auténticos festines de ornamentación, cada rincón es diferente al resto, En 120 horas hay muchas cosas que descubrir. Todo un despliegue de formas y texturas realizado con materiales sintéticos que simulan: vidrio, madera, acero, etc….
Las monedas y los billetes tampoco existen en el barco, su connotación física desaparece. Todo en el barco funciona con la Costa Card, una tarjeta vinculada directamente a nuestra tarjeta de crédito, que nos permite ahorrar el engorro de llevar el dinero siempre encima.
También es remarcable que muchas de las actividades que se pueden realizar en el barco son meras Simulaciones de la realidad. Nos podemos encontrar un simulador de golf, de F1, la Playstation World, cine 4D con 3 dimensiones y olores….
En toda la experiencia del crucero hemos preferido la simulación a la realidad, el crucero se parece al mundo real pero es mejor.
Sin embargo para vivir en un sueño hay que pagar un peaje.
Debemosrenunciar a la privacidady someternos a un estricto control asistido porla alta tecnología. Cada pasajero mediante su tarjeta Costa card es identificado,tanto por sus movimientos económicos, como físicos, ya que para entrar y salir es necesaria dicha tarjeta como única identificación personal válida, además del control de equipaje mediante rayos X y el arco de personas.
Por otro lado existe un mundo invisible que es preferible no ver. Bajo los niveles públicos se suceden las áreas “sirvientes”. La gestión de toneladas de basura en alta mar, el almacenamiento de la comida, la desalinización de agua, lavanderías, etc… Éstas áreas prohibidas al público se publicitan constantemente como una de las maravillas de la nave. Es un espacio venerado, pues permite que todo lo de arriba este limpio, un lugar que envuelve su complejidad en un halo de respetuoso misterio.
Es muy chocante como este sueño, esta simulación de la realidad, tiene mucho más peso que la propia realidad. Cuando la nave atraca en los pequeños pueblos de noruega, estos dejan de ser ellos mismos, El barco les devuelveuna escala que no merecen. La realidad ante la contundencia del barco parece un simple decorado.
Pixar con su película Wall-e nos muestra una humanidad, que tras destrozar el planeta tierra y dejarlo estéril, decide embarcarse en una huida hacia el espacio. Esta huida, curiosamente, se realizará mediante una nave inspirada en un crucero. En ella los humanos vivirán unas eternas vacaciones. En el futuro de Pixar la humanidad ha preferido vivir en el sueño de un crucero eterno.
a01- COREA, PAÍS POLIÈDRIC - Irene Solà i Comalada a02- DESCOBRINT L'ARQUITECTURA - David Aubert
a03- HAMBURG - Jordi Crous
a04- L'ÀRTIC I ELS INUITS - Francesc Bailón
a05- D'OSLO A BERGEN - Lurdes Ferran
a06- VIURE L'ARQUITECTURA - Toni Vilanova
a07- LA DERIVA DEL PAQUEBOT - P.Twose i M. Pancorbo
a08- CALIDOSCOPI - Toni López
a09- VIATGES CONDICIONATS - Eva Micaló
Muchos de los últimos temas de este blog están reflejados ( y mucho mejor explicados ) en este pequeño libro. El libro del té, Pollock, Scapra, Tanizaki, tiempo y espacio, y muchos más "personajes" se entretejen en un discurso continuo y evocador dónde nuestros sentidos adormecidos son reivindicados.
La arquitectura moderna tiene una relación con el tiempo igual de frágil que el vidrio que la separa del exterior. El vidrio nos permite una conexión con el entorno perfecta, una urna en pleno contacto con la naturaleza. Sin embargo, así como en el espacio dicha conexión es fluida y clara, la relación con el tiempo es abrupta y descarnada. Mientras el exterior sufre los embistes del tiempo el interior se nos propone como una urna inalterable y protegida, un espacio suspendido en un “eterno presente” que aspira a ser aquel que las fotografías de arquitectura reproducen. El tiempo en su interior simplemente estorba, se niega con la misma rapidez que con un plumero se sacude el polvo de todas sus superficies, y sin embargo el tiempo impone un sentido y exige respeto.
...donde la luz y el polvo eran felices...
Así describe Paul Valéry el estudio del Pintor Edgar Degas. Una buhardilla atestada de los objetos que pueblan sus obras. Como absurdos testigos del tiempo dispuestos aleatoriamente: un barreño, la bañera de zinc deslustrado, albornoces mustios, cajas, botes, lápices, cabos de pasteles, buriles etc. Todo ello iluminado a través de un vano acristalado, ( no muy limpio como apunta Valéry ).
La arquitectura no debiera ser aquella que domina las formas, el espacio o la luz, si no aquella que acomoda y acoge al tiempo en su interior. Escribimos en el número 01 de engawa sobre ese espacio, y de algún modo lo escenificamos a través de la ruina, pues en ella los tiempos se hacen visibles, palpables. El pasado como sedimento, el ahora como presente y el futuro anunciado en la segunda ley de la termodinámica, donde la naturaleza salda su deuda con el hombre. Al mismo tiempo la Ruina carece de cerramientos, frente a la frontera plana del vidrio, propone la profundidad del espacio. El interior como cueva.
Hay 3 proyectos que reproducen este conflicto de tiempos, y espacios mediante la arquitectura moderna y la ruina como protagonistas.
La casa en Alenquer, Portugal, de los hermanos Aires Mateus finalizada en 2003
Extraído de la memoria y traducido libremente “La casa existente tenía como valor sus paredes exteriores, que se recuperan. Los muros imprimen los espacios con fuerte carácter, dados por su peso y por la ambigüedad de sus límites. (…) el límite del vidrio constituye una frontera precisa frente a las espesas paredes”
Extraído de la memoria: “ un nuevo muro habitado que contempla aquellos viejos muros que albergaron otras vidas, que venera cada uno de sus espacios y que al descubrirlos, los dota de un nuevo significado (…) una suma de formas futuras de habitar este lugar “
La Casa N , en Oita, Japón, de Sou Fujimoto
Extraído de la memoria “ Los residentes consruyen su vida en el interior de estos entornos graduales (…) Se podría decir que la arquitectura ideal es un espacio exterior que se siente como un interior y un espacio interior que de la sensación de estar en el exterior. En una estructura anidada, el interior es invariablemente el exterior y viceversa.”
En los dos primeros casos ruina y arquitectura se intercambian el papel de envoltorio y envuelto, utilizando a la ruina como mecanismo complementario y necesario de la arquitectura, creando una pareja al estilo doctor Jekyll y Mr. Hyde, dónde ambas personalidades suplen sus respectivas carencias . Sou Fujimoto ,sin embargo, rompe esta relación simbiótica de los proyectos anteriores aunando ambos conceptos ( ruina y arquitectura ) en un nuevo entorno gradual, difuso y profundo que vale la pena estudiar.
En definitiva crear espacios donde la luz y el povo sean felices...Quizás esa sea la tarea más difícil.
Hace unos meses desde sinestudio nos recomendaban el libro "sueños y polvo de Ángel Martínez García-Posada.
Tan sólo abrirlo se puede leer: " El tiempo se convierte en espacio" es la canción que entonan los caballeros del Grial de la Ópera de Wagner en el momento en que Parsifal entra con paso solemne en el recinto donde se oculta el cáliz"
El tiempo se convierte en espacio...
Me ha recordado una frase de Eduardo Chillida, "¿ No es la materia también espacio, un espacio más lento ?
tiempo, materia y espacio como manifestaciones de una misma magnitud en diferentes estados, líquido, gaseoso o sólido, pero siempre lo mismo. Seria bonito construir así.
En el número de Marzo de 2010 d la revista National Geographic podemos encontrar un reportaje de Stephen S. Hall sobre las famosas líneas de Nasca y la civilización que las creó.
Dichas líneas, o geoglifos, han sido un polémico enigma plagado de interpretaciones extrañas, dónde la astrología, los extraterrestres y globos aerostáticos prehistóricos han probado suerte como explicaciones.
Sin embargo el reportaje se centra en una nueva vía: Los geoglifos como escenarios de antiguos rituales en honor a los dioses para conseguir agua y buenas cosechas.
El punto más interesante del reportaje es la constatación que estos dibujos están realizados de un solo trazo, una sóla linea que va y viene retorciéndose hasta definir el dibujo. Creando en definitiva un camino de una sola dirección, una ruta espiritual , un espacio de peregrinación social.
No se si la hipótesis es cierta, pero me interesa la vinculación del movimiento con el espacio. Casi como una escritura social que surge al andar. Podría entenderse que es la procesión la que forma el dibujo bajo el andar de sus pies, y que después de ésta el geoglifo se disolverá en el desierto (cosa que no ocurre pues la severa climatología los ha preservado hasta nuestros días)
En Japón esta concepción espacial es aún más extrema, pues el concepto de espacio no existe en si mismo. El espacio es un entorno indefinido y amorfo, vago en su figuración y que sólo se muestra por las acciones que en el se derivan, como los antiguos rituales Sintoístas para luego volver a desaparecer en la ambigüedad del la ciudad Japonesa.
En Japón el espacio a veces parece tener que ver más con el cuando que con el dónde.
Me intrigan estas nuevas percepciones espaciales, más ligadas al tiempo, a los procesos, o a la espiritualidad frente a una visión puramente estética del espacio.
La agnosia visual es una rara lesión cerebral que afecta a la percepción.
Se le pidió a un paciente agnósico que copiara el elefante de la izquierda, éste redibujó sus partes: trompa, cabeza, dorso, vientre… Sin embargo las formas flotan en el espacio, agrupadas sin relación. El paciente es capaz de identificar correctarmente las formas, pero incapaz de reproducir el todo.
Las ciudades contemporáneas deben sufrir Agnosia urbana, se identifican claramente sus partes individualmente, pero son incapaces de completarse en un todo reconocible,un conjunto, una ciudad.
Espacio japonés a medio camino entre el interior y el exterior.
La revista en la que colaboramos tiene el amable nombre de Engawa. Amable porque como lugar de transición sugiere cosas como acogida e invitación, o, también a la inversa, proyección y apertura.
Cada número es un nuevo experimento que nace de la imagen de su portada como hilo conductor. A partir de ahí los artículos se bifurcan, se entretejen o simplemente se yuxtaponen formando un tapiz al que todos estáis invitados a leer, opinar y colaborar.
Engawa se editará indistintamente en papel y en la web trimestralmente.
El 23 de Abril saldrá el primer número oficial, actualmente podéis visitar el número # 00 de la revista en www.engawa.es
“El ángulo recto es como la integral de las fuerzas que mantienen al mundo en equilibrio. No existe más que un ángulo recto pero infinidad de otros tipos de ángulos. El ángulo recto tiene, pues, derechos sobre los otros. Es único y constante. Para trabajar el hombre necesita constantes. Sin constantes no podría ni siquiera dar un paso tras otro. El ángulo recto es la herramienta necesaria para actuar, puesto que sirve para fijar el espacio con rigor. El ángulo recto es lícito, por tanto. Forma parte de nuestro determinismo. Es obligatorio.”
“La ciudad del futuro” de 1924
Eduardo Chillida:
“Creo que el ángulo de 90º admite con dificultad el diálogo con otros ángulos, sólo dialoga con ángulos rectos.
Por el contrario los ángulos entre los 88º y 93º, son más tolerantes, y su uso enriquece el diálogo espacial.
¿No son por otra parte los 90º una simplificación de algo muy serio y muy vivo, nuestra propia verticalidad?”
“Preguntas” discurso del académico honorario electo excmo. Sr. D. Eduardo Chillidaleído en el acto de su recepción pública el día 20 de marzo de 1994
La vista y la perspectiva tienen un papel fundamental en nuestra vida, como dice el dicho: ver para creer.
En la colina de Aventino, desde un pequeño parque rodeado de naranjos, la percepción se distorsiona hasta lo que nuestra mente podría percibir como un juego de magia.
El parque de los naranjos, situado en la via di Santa Sabina de Roma, está cercado por un gran muro de ladrillo (fig.1), que parece proteger el truco que guarda en su interior. Al ingresar, en él, la cúpula de San Pedro se alza dominante como la gran protagonista del espacio (fig.2 y 3). Sin embargo cuando nos asomamos al mirador, la cúpula desaparece dentro de la panorámica romana, hay que focalizar la vista hasta encontrarla (fig.4).
El pequeño parque es un interesantísimo engranaje de ilusionismo perceptivo, que reproduce, en la cúpula de San Pedro, una experiencia universalmente compartida: El tamaño aparentemente cambiante de la luna (más grande cuando aparece en el horizonte y más pequeña cuando se alza sobre el cielo nocturno).
La arquitectura moderna ha aplicado una visión inalterable de la perspectiva, como consecuencia del espacio cartesiano, mientras que en el renacimiento o el barroco era un concepto asociado a la percepción y por tanto moldeable y “falseable”, como bien hizo Palladio en el teatro Olímpico o Borromini en su falsa perspectiva.
Cuando empieza a caer el sol y refresca el ambiente los campos se tiñen de dorado y los habitantes de Villaherreros salen de sus casas sombreadas y comienza la marcha hacia su “pueblo” vecino, los chicos en bici, los mayores andando y algunos en coche. Es la hora de la merienda, de las charlas, del chorizo casero y el vino.
vista aerea de Villaherroros, las bodegas y vista general de los campos de cultivo.
El “pueblo” parece sacado de una pintura de Cezanne. Se alza sobre un otero ante la llanura de tierras de cultivo y a los pies de un pinar. Sin embargo las “casas” no son casas y el “pueblo” no es tal, se trata en realidad de las bodegas de San Pedro, una amalgama de pequeñas y sencillas construcciones en forma de caseta. Cada una de ellas contiene y protege la entrada a las galerías excavadas bajo tierra, como cavernas, para mantener el vino de cosecha fresco y en penumbra.
Cada bodega se construye teniendo en cuenta muy pocos factores: como la topografía, el control de las escorrentías, la correcta ventilación de las cuevas y el respeto al vecino más cercano. El resultado es un conjunto complejo creado a partir de elementos operaciones individuales. Las edificaciones crean un dibujo en planta en forma de anillos concéntricos adaptados a la orografía. Externamente, como hemos visto, parece un “poblado”, sin embargo al pasear entre sus casas uno queda cautivado por el paisaje que se genera, ya nada tiene que ver con la imagen del “pueblo”. Grandes túmulos alargados de tierra surgen de las edificaciones y se enraízan en el terreno, mientras chimeneas de todo tipo puntean el paisaje emergiendo el subsuelo. Es un paisaje surgido del sentido común, sin embargo para un ojo foráneo es un paisaje mágico.
vista de las "lomas" y ejemplo de erosión natural
vista de las "lomas" y ejemplo de erosión natural
Los túmulos simplemente son montones de tierra que evitan que el agua se filtre al interior de las cuevas (ya que las filtraciones pueden llegar a derrumbarlas como atestiguan algunos socavones) creando un sistema de lomas y valles por dónde se reconducirá el agua, una especie de erosión artificial del terreno creando un nuevo paisaje topografíco. Las chimeneas o “tuferas” aseguran la renovación del aire en el interior de las cuevas eliminando el anhídrido de carbono o “tufo” generado por la fermentación del vino, y las casetas son el lugar dónde antiguamente se elaboraba el vino, muchas de ellas funcionan ahora sencillamente como merenderos y lugares de encuentro.
Chimeneas de ventilación o "tuferas"
Que lejos quedan las bodegas de San Pedro de los planeamientos urbanísticos, del CTE, y demás legislación del sector, y sin embargo cuando uno pasea por allí descubre arquitectura.
El origen de las bodegas se remonta a la antigua ermita de San Pedro, derruida por un fuerte viento huracanado en el siglo XIX, no sólo le deben el nombre y el emplazamiento a la ermita, si no también sus costumbres, ya que antiguamente en las fiestas de Santiago los cofrades realizaban allí una ceremonia y después repartían pan y queso entre los niños y organizaban una merienda en las bodegas.