11 sept. 2009

Tierra de campos

vista desde la carretera


Cuando empieza a caer el sol y refresca el ambiente los campos se tiñen de dorado y los habitantes de Villaherreros salen de sus casas sombreadas y comienza la marcha hacia su “pueblo” vecino, los chicos en bici, los mayores andando y algunos en coche. Es la hora de la merienda, de las charlas, del chorizo casero y el vino.

vista aerea de Villaherroros, las bodegas y vista general de los campos de cultivo.

El “pueblo” parece sacado de una pintura de Cezanne. Se alza sobre un otero ante la llanura de tierras de cultivo y a los pies de un pinar. Sin embargo las “casas” no son casas y el “pueblo” no es tal, se trata en realidad de las bodegas de San Pedro, una amalgama de pequeñas y sencillas construcciones en forma de caseta. Cada una de ellas contiene y protege la entrada a las galerías excavadas bajo tierra, como cavernas, para mantener el vino de cosecha fresco y en penumbra.

Cada bodega se construye teniendo en cuenta muy pocos factores: como la topografía, el control de las escorrentías, la correcta ventilación de las cuevas y el respeto al vecino más cercano. El resultado es un conjunto complejo creado a partir de elementos operaciones individuales. Las edificaciones crean un dibujo en planta en forma de anillos concéntricos adaptados a la orografía. Externamente, como hemos visto, parece un “poblado”, sin embargo al pasear entre sus casas uno queda cautivado por el paisaje que se genera, ya nada tiene que ver con la imagen del “pueblo”. Grandes túmulos alargados de tierra surgen de las edificaciones y se enraízan en el terreno, mientras chimeneas de todo tipo puntean el paisaje emergiendo el subsuelo. Es un paisaje surgido del sentido común, sin embargo para un ojo foráneo es un paisaje mágico.

vista de las "lomas" y ejemplo de erosión natural

vista de las "lomas" y ejemplo de erosión natural

Los túmulos simplemente son montones de tierra que evitan que el agua se filtre al interior de las cuevas (ya que las filtraciones pueden llegar a derrumbarlas como atestiguan algunos socavones) creando un sistema de lomas y valles por dónde se reconducirá el agua, una especie de erosión artificial del terreno creando un nuevo paisaje topografíco. Las chimeneas o “tuferas” aseguran la renovación del aire en el interior de las cuevas eliminando el anhídrido de carbono o “tufo” generado por la fermentación del vino, y las casetas son el lugar dónde antiguamente se elaboraba el vino, muchas de ellas funcionan ahora sencillamente como merenderos y lugares de encuentro.

Chimeneas de ventilación o "tuferas"

Que lejos quedan las bodegas de San Pedro de los planeamientos urbanísticos, del CTE, y demás legislación del sector, y sin embargo cuando uno pasea por allí descubre arquitectura.

El origen de las bodegas se remonta a la antigua ermita de San Pedro, derruida por un fuerte viento huracanado en el siglo XIX, no sólo le deben el nombre y el emplazamiento a la ermita, si no también sus costumbres, ya que antiguamente en las fiestas de Santiago los cofrades realizaban allí una ceremonia y después repartían pan y queso entre los niños y organizaban una merienda en las bodegas.