4 jun. 2007

La arquitectura de Jujol y el disfraz de un niño.




Una manta, una escoba y un escurridor son objetos cotidianos, sin embargo en la imaginación de un niño jugando, ávido de relaciones simbólicas, se convierten en una capa, una motocicleta, y un casco samurai. El niño entreteje la realidad con la ficción mediante un mundo simbólico, transmutando en este proceso realidad y ficción constantemente, coexistiendo ambos temporalmente.



La arquitectura de Jujol, creo que posee esa misma cualidad que la que posee un niño jugando con su disfraz. A ojos de un adulto puede resultar absurda, al igual que los trozos de cartón y cacerolas pueden parecer inverosimiles como disfraz de un Robot.

Sin embargo, si miramos como lo haría un niño juguetón, la arquitectura de Jujol aparece como una rica cosmología asociativa, así, el teatro Metropol se disfraza, siendo teatro y Mar al mismo tiempo, Montferri es Montserrat y la casa Negre una estrafalaria carroza.

MANUEL VALLS, visiones del mediterraneo

























El mar, los pinos, luz clara que baña los muros encalados, sombras proyectadas, la brisa en la ropa tendida y la vegetación, las barcas varadas, sus redes; integrantes y protagonistas de los ambientes creados por Manuel Valls en sus acuarelas, realizadas tras su jubilación. Muestran las aspiraciones y sensaciones que su arquitectura quiso alcanzar.
Son estas acuarelas pintadas en su madurez las que permiten explicar mejor sus inicios como arquitecto, ya que, como en un ciclo cerrado éstas se inspiran en los momentos más tempranos de su aprendizaje.
Una de ellas titulada “Illes del Mar Jónic”, realizada en 1992 muestra una vivienda popular volcada al mar. Esta acuarela toma como modelo una fotografía publicada en 1934 en la revista “D´ací d´allà”, en un número especial dedicado al arte del siglo XX y dirigido por Josep Lluís Sert y Joan Prats. En él, edificios de Le Corbusier, la Bauhaus de Dessau, y la arquitectura del G.A.T.E.P.A.C. señalan el camino de la nueva arquitectura. La fotografía ilustra un texto de J. LL. Sert que marcará profundamente el modo de entender la arquitectura para Manuel Valls. El artículo titulado “Arquitectura sense estil i sense arquitecte“ hace un esfuerzo por recordar nuestra arquitectura popular y situarla como referente arquitectónico. Las frases citadas a continuación son extraídas de este texto, pero también servirían para describir la esencia de la arquitectura de Manuel Valls.
“Aquesta arquitectura popular ha eliminat tot element ornamental i deriva tot el seu interès de la combinació de formes simples netes, d’una composició magníficament lliure, i d’enorme varietat, d’una proporció humana correcte i d’una manca absoluta de prejudicis d’ostentació i de conceptes falsos nascuts a l’escalf de les acadèmies i de les escoles d’arquitectura (...) Formes geomètriques, prismes purs, creació de l’esperit humà en fort contrast sobre un fons natural i irregular. Tons clars, blanc de calç pur, optimisme, i sensació de vida tranquila (...) L’arquitectura d’avui alliberant-se dels vells prejudicis d’escola, cercant la forma de retrobar construccions per a satisfer abans que tot les necessitats humanes, suprimint el luxe innecessari i l’ostentació, respectant, però, les necessitats d’orde líric o espiritual – la casa és quelcom més que la machine à vivre -.”

Manuel Valls conoció a J.A. Coderch en la escuela de arquitectura donde estudiaron los mismos años. Tenían afinidad de pensamientos y congeniaron. Alrededor de 1943 realizaron un viaje por la costa catalana (desde l´Empordà hasta Cadaqués), equipados con sus “Rolley-Flex”; buscaban la arquitectura que citaba Sert, pero también a los pescadores y su oficio.
Una primera serie de fotografías dedicadas a la pesca, muestran a mujeres zurciendo las redes, y a los pescadores con sus instrumentos; otras, retratan las barcas varadas en la playa tras un día de pesca; las personas ya no están, sin embargo, las redes, las pisadas en la arena, los amarres mojados y el murmullo del mar, nos recuerdan constantemente la presencia de los pescadores. Son unas fotografías que
evocan la tranquilidad de una jornada terminada y la sencillez de una vida honesta.
De la arquitectura popular fotografían ventanas, rejas y portales pero también retratan las calles, en perspectiva, donde un gran muro encalado recoge cada vivienda, creando una gran arquitectura anónima de luces y sombras. Los volúmenes puros que citaba Sert son captados desde las esquinas, en escorzo, y los animales que permanecían en el zaguán se retrataban casualmente. Las macetas en el alféizar, la ropa tendida, las redes secándose, todo aquello que significaba la vida de la gente era fotografiado. Finalmente con un trazo de tinta sobre la copia, Valls realizaba un marco de la escena acabando de encuadrar la fotografía.

La arquitectura popular se revela, a través del viaje, estrechamente ligada a la forma de vida del pescador. Sin embargo esta arquitectura tiene entidad propia para poder desvincularse, para albergar a cualquier otra persona. Parece contener aspectos adquiridos del contacto intenso del hombre y su hogar, como la sencillez, la escala correcta; y convertirlos en calidad de vida.
Las propuestas de Gio Ponti para una casa en el mar recalcan estos aspectos, donde el pescador ya no es el habitante, si no una persona de otra condición.

“Esta pequeña construcción (...) resume mis ideas sobre las casas en el mar, que me gustaría que a todos gustaran así: simples, con muros, luminosas, donde corresponda, con pórticos que ofrezcan sombra. Esta simplicidad permite alcanzar un lujo del espíritu y cualquier otra riqueza sólo conduce a un resultado inferior”.
Coderch y Valls tienen la sensación de que la arquitectura de la costa catalana puede surgir en sus obras, manteniendo su esencia. Las propuestas de Ponti allanan el camino, su facilidad para desplegar los muros, articular los patios y componer mediante sombras las fachadas queda atrapada en la memoria de los arquitectos como referente para toda su carrera. Los primeros proyectos en Sitges (1942-47) son un claro ejemplo de ello.

Estas influencias muestran el recorrido hacia una arquitectura, pero sobretodo una búsqueda hacia las personas, hacia la vida. La frase de Einstein situada en la entrada de su despacho, “La cosa más bella que podemos experimentar es la parte misteriosa de la vida, en ella se encuentra el inicio del arte y la ciencia”, explica muy bien las ideas de Manuel Valls, de como la vida, sobre todas las cosas, es la parte más interesante de la arquitectura.

“Todos estamos influenciado por todos, no se pueden evitar las influencias. Las influencias se notan, evidentemente. Hay muchas influencias que no son palabras sino hechos que han venido, por ejemplo, una casa en Ibiza, que te sorprende. Porque Ibiza es una cosa que es sorprendente, estábamos fascinados de sus arquitecturas puras y simples. En cambio contrastaba con aquellas ventanas y aquellos portales. Si comparásemos la iglesia de Santa Teresa de Jesús con una casa de Ibiza me quedaría con la última. Son cosas que me gustan. No me gusta tanta parafarnalia”.